Las mujeres y los hombres conmemoramos un año más el 8 de marzo, el Día Internacional de todas las mujeres.
Un día lleno de reivindicaciones, de homenajes y de esperanza. En la conmemoración del 8 de marzo como Día Internacional de las Mujeres, recordamos la huelga de las obreras téxtiles norteamericanas de 1857, el incendio de la fábrica Cotton o el de la Triangle Shirtwaist Company, de Nueva York, donde murieron 142 obreras que el año anterior habían mantenido una importante huelga por pedir mejores condiciones laborales.
Desde el inicio de la revolución industrial, Catalunya tampoco quedó al margen de las reivindicaciones de las mujeres por mejorar las precarias condiciones laborales. Un ejemplo es la huelga que 3500 trabajadoras del sector textil de Igualada hicieron el 1881.
Desde entonces, los hitos conseguidos son muchos pero, no nos podemos permitir ni un paso atrás. En los últimos años nuestra sociedad ha avanzado hacia la igualdad de forma importante y significativa en cuanto a los derechos de las mujeres pero, todavía hay muchos objetivos a conseguir; las muertes por violencia machista son un claro ejemplo de que la igualdad y el respeto hacia las mujeres no se ha logrado.
El proyecto para construir una sociedad basada en la libertad, el respeto y la igualdad de oportunidades, de valor y de trato entre mujeres y hombres es el camino, en el cual es de capital importancia el compromiso y la implicación de los hombres.
El trabajo por la igualdad nuestra sociedad lo cataloga exclusivamente como una reclamación de las mujeres. Esta visión no es completa, es parcial, porque la igualdad nos afecta mucho a los hombres, puesto que es nuestro camino hacia la mejora de nuestro propio bienestar.
Sin olvidar todas las discriminaciones sexistas y machistas que sufren las mujeres, los hombres también debemos ser conscientes de que sufrimos el machismo. El machismo también nos afecta de forma negativa, y así queda demostrado cuando vemos que protagonizamos muchos de los problemas sociales de nuestro país. Los hombres protagonizamos mayoritariamente problemas sociales como el fracaso escolar, la violencia machista, la violencia homofóbica, las conductas de riesgo que acaban provocando los accidentes de tráfico, las adicciones de alcoholismo, drogodependencias, la delicuencia urbana y todo queda reflejado posteriormente en las prisiones; 9 de cada 10 personas que habitan las prisiones catalanas son hombres. ¿Qué es lo que hacemos los hombres? Nos deberíamos preguntar profundamente.
Los hombres debemos tomar conciencia que a lo largo de nuestras vidas vamos aprendiendo a seguir, desde que somos pequeños, referentes de género masculino tradicional y hegemónico. Referentes con aspectos sexistas y no igualitarios. Con estos referentes no hacemos más que adquirir roles de género masculino que por ejemplo pueden hacer que actuemos con conductas excesivamente agresivas o violentas, no respetuosas con la diferencia, vivamos una paternidad distanciada y; por lo tanto, no satisfactoria, o no exploremos ni expresamos nuestros sentimientos de una forma responsable y en armonía. Estas son sólo algunas muestras de que el machismo, la masculinidad tradicional y que se muestra como la hegemónica, no nos beneficia, sino que también nos perjudica.
Por lo tanto, los hombres tenemos que asumir nuestra responsabilidad individual y colectiva ante la discriminación y el sexismo contra las mujeres y, a parte, hacerlo también por una mejora de nuestro propio bienestar personal.
Los hombres nos tenemos que implicar en la Igualdad. No podemos continuar mirando hacia otro lado. Los hombres actuales no somos culpables de los miles de años de machismo que conforman nuestra historia. Pero sí que es nuestra responsabilidad colectiva reconocer las injusticias que el modelo tradicional machista ha generado, principalmente sobre las mujeres. Este es el punto de partida necesario para la reconstrucción de una sociedad que se base en nuevas relaciones y valores.
Nuestra responsabilidad individual consiste en el compromiso personal de hacer todo el posible para no reproducir el machismo y la discriminación en nuestras vidas, en nuestro entorno familiar y social más inmediato.
¿Nos hemos parado a pensar en las ganancias que obtendríamos los hombres con la igualdad?
¿De verdad creemos que vale la pena continuar cerrados y negando el cambio?
El machismo también es malo por los hombres. El machismo y el sexismo son nuestros enemigos comunes. Apoyemos las justas reivindicaciones de las mujeres y reflexionemos internamente sobre nuestro papel en nuestras vidas y la sociedad.
Trabajemos por la igualdad, vivamos el cambio que tenemos pendiente.
Hagámoslo por ellas y por nosotros.
2 comentarios:
Molt bé Bernardo !
Està molt bé que algú reflexioni sobre com ens afecta als homes. I també està molt bé que tornis la vida al blog ! A veure si això continua.
Ya hace días que publicaste este post, pero no puedo sinó felicitarte por la labor activa y comprometida que intuyo que llevas a cabo.
Los hombres salimos sumamente beneficiados al establecer lazos de colaboración con las mujeres, empezando por las más cercanas a nosotros.
Felicitats pel blog!
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